Bill Gates ha dicho una obviedad, obviedad de la que algunos se averguenzan: copyleft y comunismo están íntimamente asociados. Obviedad que se sustenta en un aforismo bastante citado: "Yo tengo una manzana y te la doy. Tu tienes una manzana y me la das. Cada uno tiene pues una manzana. Yo tengo una idea y te la cuento, tu tienes otra y la compartes conmigo: ahora ya tenemos dos ideas cada uno".
El hecho de que las ideas no sean igual que cualquier otro factor de producción está a la base de que el factor trabajo no sea igual que cualquier otro factor que adquiera el capitalista. La novedad de Marx está en señalar, novedad que aún hoy, debajo del discurso del fin de las ideologías pasa desapercibida, que el capitalista no compra trabajo, compra fuerza de trabajo: no tiene garantizada, en la compra del trabajo, la rentabilidad real que le aportará el trabajador. Esto es lo que permite el sabotaje en la fábrica y el derecho a la pereza en la oficina. Lo que nunca podrá hacer la máquina fresadora ni el ordenador. Y esto es más marcado conforme nos separamos del desempeño de las tareas más físicas y nos adentramos más en una economía de servicios, donde es más difícil comprobar la productividad de cada trabajador, donde lo que el empleador lo que desea es comprar no capacidad para producir manzanas sino para producir ideas y apropiárselas en exclusividad: ahora la idea sigue estando en la cabeza del empleado, pero su uso pertenece solo al capitalista. Ni siquiera puede utilizarla fuera de sus momentos remunerados. Por eso mismo los mecanismos de control en las empresas son cada vez más difusos y se basan más en la evaluación por objetivos que en, por ejemplo, el horario. Por eso mismo la gestión de los recursos humanos ha sustituido a la gestión del personal. Por eso mismo la cultura de empresa pretende imponerse a la conciencia de clase.
Precisamente el copyleft supone la construcción de lo común, la construcción del comunismo, a través de la utilización de canales de producción e intercambio que no pasan por la obtención de plusvalía por parte de uno de los actores ni por su apropiación de la aportación ajena, donde la idea no pueda ser apropiada en su cesto como las manzanas y sí mantener su capacidad sumativa. Eso es lo que hace que, efectivamente, se trata de un movimiento comunista. Aunque haya a quien le produzca sonrojo.
ACTUALIZACION: José Antonio Chinchetru enlaza Divergencias, como "blog izquierdista", sobre este debate. Así que, de cara al lector que venga de allí conviene hacer varias matizaciones que me han surgido a este post tras leer al propio Chinchetru.
1. Para Marx el comunismo es el momento posterior al socialismo, momento donde desaparece el Estado. Los estados que se han reclamado comunistas han, utilizando la terminología de Marx, incurrido en un error conceptual. Para lo que a este debate respecta, al decir que el comunismo y el copyleft se vinculan no queremos decir que el copyleft y la dictadura china tengan algo que ver. Obvio, pero había que decirlo. Tampoco se le puede echar la culpa a un liberal de la utilización torticera de estos significados.
2. Fijar un acto creativo bajo una licencia CC no es es en absoluto un acto liberal. Decidir no pasar por el sistema de producción basado en la propiedad privada no es un acto liberal, es un acto de libertad. Casi, casi, un acto libertario, ya que supone aportar sin integrarse en el sistema de producción remunerado. Liberal es integrar la aportación en el sistema de producción tratando de maximizar el propio beneficio apoyándose en la noción liberal de propiedad privada. Eso al menos sería lo pronosticable según la concepción liberal del individuo.
3. Las licencias CC respetan la propiedad del creador. No exactamente. Más bien, respetan la voluntad del creador, de indicar de qué forma y quien puede utilizar su aportación. De hecho, son una defensa frente a la posible reapropiación, bajo copy-right, por parte de individualidades, de esa aportación de forma que garantiza su posible explotación colectiva.
4. En resumen, cuando alguien, libremente, decide que su aportación es de uso común, prescindiendo de pasar por los circuitos de procucción remunerada, e impide que nadie obtenga plusvalía de su trabajo, está contruyendo y enriqueciendo el espacio común. Y eso es, afortunadamente, comunismo.


Los actos liberales son, con frecuencia, actos de libertad. Para poder ceder los derechos sobre tu creación intelectual, antes has de poder tenerlos. Es un uso distinto de la propiedad, pero un uso de la misma al fin y al cabo; similar a invitar a alguien a tu casa (renuncia voluntaria a los derechos de exclusión y uso).
Tu definición de comunismo, por cierto, es como poco ingenua. Es lo que algunos han dicho que es el comunismo; es todo lo contrario a lo que el comunismo ha sido y será siempre en la práctica.
Publicado por: Daniel Rodríguez | enero 17, 2005 en 03:58 p.m.
Hola, Daniel. No tengo muy claro por donde contestarte porque creo que nos vamos a liar en el significado que atribuimos a las palabras, pero bueno.
Dices: "Para poder ceder los derechos sobre tu creación intelectual, antes has de poder tenerlos. Es un uso distinto de la propiedad, pero un uso de la misma al fin y al cabo". Veamos. Detrás de lo que dices hay una identificación entre creación y propiedad. Esa identificación puede ser una descripción de lo que ocurre: en ese sentido, desde luego es falsa. No siempre (más bien casi nunca), en una sociedad liberal, lo que se crea es de quien lo crea. Si es la expresión de un deseo, me parece fantástica: es algo así como "la tierra para quien la trabaja", en absoluto respetuosa con el sistema de propiedad que ahora existe, basado en la herencia, que los liberales respetan. Eso pasaba también con lo que decía Chinchetru: es un acto de "cesión de una propiedad" y por eso es liberal, decía. No. Eso es tratar de mantener el concepto de propiedad, dándole un antes al acto de puesta en circulación para el uso colectivo. Pues lo que te digo. Si eso es una descripción de la realidad, es errónea. No ocurre así. Si es un deseo, es totalmente anarquista. Fantástico. Empecemos por eliminar la herencia.
Por otro lado, comentas: "los actos liberales son con frecuencia actos de libertad". Bueno, o eso no significa nada, o significa que cualquier tipo de acto, sea liberal, o sea comunista, o nacionalista, puede ser un acto de libertad, si ese acto se decide libremente. O no me estoy enterando de lo que quieres decir con esa frase, q es otra posibilidad. En todo caso, poner a disposición del colectivo la aportación de cada uno sin obtener un beneficio no es un acto liberal. Es justo lo contrario de lo que se puede pronosticar la teoría del comportamiento desde una perspectiva liberal. El sujeto trata de maximizar sus beneficios y esa pretensión generará bien común. Vicios privados, virtudes públicas. Pero quien aporta mediante una licencia copyleft hace justo lo contrario. Aporta al común y no obtiene beneficio particular. En todo caso, el que le revierta del desarrollo colectivo de su aportación y de que otros hagan lo mismo. Virtudes del sujeto, y virtudes del común.
Esto aprovecho para engancharlo con el "comunismo ingenuo". Bueno, hay muchas formas de contestar a eso. La más directa: no es en absoluto ingenuo, y menos utópico. Ese comunismo, el aportar al común y no obtener beneficio privado, sin pasar por el circuito de producción capitalista donde alguien se queda con un margen por mi aportación ya que se la apropia (recuerda, no confundamos crear con poseer), y a la vez disfrutar de la aportación de otros, la vivo ahora mismo. Sin ir más lejos, con los blogs. Cuando comparto conocimiento, aprendo,..., sin pasar por caja, estoy construyendo lo común. Y tu, con tu blog, haces lo propio.
Saludos, camarada:-))
Publicado por: lipe | enero 18, 2005 en 11:22 p.m.