Tiene cierta repercusión el manifiesto "por la liberación de la cultura", lanzado como respuesta al Plan Integral en defensa de la propiedad intelectual (.pdf), que recurre al código penal como herramienta para ampliar el campo del delito: su aplicación quizás podría crear un nuevo millón de delincuentes en España. Caso típico de utilización de la legislación a favor del propietario para generar un cuerpo social de delincuentes, al hacer de una práctica común un acto sancionable: el mismo caso en que se encontraron multitud de campesinos ingleses cuando se comenzaron a vallar los territorios comunes impidiendo su explotación colectiva, en los albores de la revolución industrial. Sin poder acceder a los terrenos comunes, su destino fue convertirse en baratísima mano de obra para las fábricas textiles o el vagabundeo.
El manifiesto se presenta más como una llamada a la acción que como profunda reflexión: pero tiene una contradicción interna que lo recorre. Si entendemos el acceso a la cultura como un derecho básico cuyo alcance debe expandirse a costa de los derechos de propiedad tal como están definidos, la pregunta es: ¿qué tiene la cultura para recibir esa consideración tan particular? No es una necesidad tan primaria como la alimentación, la sanidad o el trabajo digno. Quizás sea que a la cultura se le atribuye una mayor dependencia histórica: pese a la mítica burguesa del genio creador, en los productos culturales se observa con claridad que cada aportación se realiza siempre sobre los hombros de los creadores anteriores. La creación cultural es por definición tradición, pasado, referencias cruzadas, diálogos diferidos,.... Quizás aquí se observe con claridad, pero esa dependencia del pasado, de lo común que compartimos como sociedad, no es menos efectiva en cualquier otra creación: una vivienda, una organización, un código de convivencia,..., son resultado siempre de aportaciones que nunca pueden atribuirse en exclusiva al genio creador de un individuo. Si esto es así, deberían ser objeto de la misma demanda que la cultura. De hecho, el manifiesto comienza con esta definición de "Cultura" por parte de la RAE: "conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc." Así dicho, la demanda de Cultura-libre significa mucho más que la demanda de Industria-cultural-libre.
Dicho de otro modo, para extender el acceso a los bienes comunes (en origen, todos son comunes en su creación, ya que nada se genera sin una base de conocimiento previo, y la fuente de conocimiento individual es siempre el conocimiento colectivo) lo que habría que cuestionar no es la propiedad intelectual, sino la propiedad. Y volvemos sobre lo de otras veces: construir lo común significa construir comunismo.

Bueno tras un planteamiento interesante, llegas a una conclusión que no comprarto del todo.
Efectivamente, mientras el derecho a la alimentación, a la vivienda, a la sanidad Y A LA EDUCACIÓN no esté asegurado, no cabe ninguna duda que entre la gente de a pie, el llamamiento de "Cultura libre" no seran más que pajas mentales.
Tu conclusión sobre construir el "comunismo" es lógica seguún tu modo de ver, pero estoy seguro que otros ven otras posibilidades. Claro que también habría que definir claramente "comunismo"; ahora es un pensamiento que se esconde bajo la alfombra, pero tuvo su peso durante tiempo aunque aparentemente con unas bases frágiles que hizo que se desintegrara (inexplicablemente) como un castillo de naipes.
Yo, posiblemente la edad (54) influya sobre mi modo de ver, creo que hay que buscar soluciones a corto plazo, ya que las de largo plazo (cambios estructurales fuertes), aunque las pueda apoyar, no solucionan los problemas del día a día que es lo que afecta a la gente directamente. Si una persona no tiene asegurado un mínimo trabajo para subsistir y algo más, no vas a interesarle jamás en cambio alguno. Y esta es la base de todo. Por lo menos así lo veo.
Publicado por: vegeve | abril 11, 2005 en 09:37 a.m.
Remontandonos 15.000 años ,las personas que dibujaban las pinturas rupestres no tenian las necesidades básicas cubiertas (tal y como las consideramos nosotros)y tenian la necesidad de realizar los dibujos, de realizar cultura, la condideraban como una necesidad más. Cuando enumerais esas necesidades básicas no considerais la cultura como una de ellas y yo creo que si la es.Cualquier sociedad hará mal en plantearse a si misma si no considera que la cultura es una necesidad básica,si algo nos diferencia de otras especies es la capacidad de plantearnos las preguntas eternas (no hace falta que las enumere)y la cultura (yo creo)nos ayuda a intentar responderlas así como nos intenta dar libertad de elección (no confundir con cultura de masas)que nos puede permitir la no alineación al sistema. Al entrar el mercado a todos los ámbitos de la sociedad los ha prostituido y a mi no me parece mal que se empieze a luchar por algún lado.
Hay un libro de un psiquiatra alemán que estuvo en un campo nazi, del que recuerdo una anecdota que contaba de una niña que se estaba muriendo pero que erá feliz debido a que veía el árbol que había fuera del campo.A esto me refiero cuando considero que la cultura,( como conjunto de conocimientos que nos permite desarrollar un juicio crítico,dixit manifiesto, y que creo que la niña los poseia)es una necesidad básica que nos hace libres( que no liberales).
Publicado por: Ignacio | abril 12, 2005 en 04:34 p.m.
En primer lugar quería felicitar a Lipe por su anotación. En conjunto no estoy de acuerdo, como es lógico. Pero has advertido las contradicciones del manifiesto y has llevado lo que propone hasta sus consecuiencias más lógicas. De hecho te he enlazado.
Luego quería decir que me ha impresionado lo que ha contado Ignacio sobre lo referido por el psiquiatra sobre la niña. Estas historias que dan contenido humano a las cifras escalofriantes me impresionan mucho.
Publicado por: José Carlos Rodríguez | abril 14, 2005 en 12:18 p.m.
Ya vi el enlace en tu página, José Carlos, y me eché a "temblar" ante la avalancha de liberales:-))
Algunas personas me han dicho también que les había impactado el caso de la niña en el campo de concentración.
Yendo a lo que decía Ignacio, quizás tenga que ver con la diferencia entre cultura e industria cultural. Lo que pide el manifiesto atañe más a lo segundo que a lo primero. Si pensamos en la cultura, no en la industria, probablemente se podría hablar de una necesidad básica. Pero hablar de cultura en esos términos casi incluiría también el resto de industrias, ya que nada se produce sin basarse en el poso de la aportación colectiva que es una cultura.
Y sobre lo del comunismo, pues lleva usted razón: por eso insisto siempre en que es construir lo común, porque lo común lo construimos ahora mismo, en el corto plazo, aún casi sin querer.
Saludos
Publicado por: lipe | abril 14, 2005 en 09:29 p.m.