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mayo 01, 2006

La herencia de Freud: el encuentro entre la cultura psicológica y el capitalismo

El seis de mayo de 1856 nacía Sigmund Freud. Siglo y medio después, el mundo "psi", universo en acelerada expansión, encuentra uno de sus múltiples impactos en el ámbito del consumo. Así, recientemente me han llegado varios boletines de institutos de investigación sobre  “tendencias sociales”.

Coinciden, y no solo ellos, en indicar como tendencia dominante dentro del consumo eso que podríamos llamar “egoexpresión”, un paso más allá de la personalización. Esta tendencia supone la agregación de cuatro fenómenos del consumo, unos más clásicos, otros más novedosos:

- La propia identidad se construye a través del consumo. Eres lo que consumes.
- Sin embargo, la identidad, para serlo, tiene que disponer de rasgos particulares, propios, y el consumo de productos elaborados de forma masiva dificulta la diferenciación. Se trata de trasladar que aunque eres lo que consumes, y aunque consumes lo mismo que los demás, en tu caso no es lo mismo. Hasta este punto no hemos pasado de una tendencia de la sociedad de consumo del siglo anterior: la personalización, entendida por un lado como la necesidad de diferenciarte de otros compradores-consumidores del mismo producto o de uno similar, y por otro como un modo de ajustar cada oferta a la necesidad de cada consumidor.
- La identidad es cambiante, y si el consumo te define, cambia el consumo para redefinirte, para cambiar tu identidad. Se trata de introducir la variable tiempo, además acelerada conforme al acelerado ritmo de renovación de productos.
-Y el consumidor conoce lo suficiente sobre el impacto que sus consumos tienen sobre su identidad como para decidir qué consumir para obtener la identidad que desea: si el individuo es una marca, el consumidor sabe qué consumir para obtener el posicionamiento deseado. Es aquello del consumidor como director de márketing.

Hay numerosos ejemplos de esta tendencia. El tunning, Ikea introduciendo el "háztelo tú" en el centro de una oferta estandarizada, animando a redecorar tu personalidad a buen ritmo y a cambiar las leyes de tu casa cuando quieras (comprando muebles nuevos de paso), Adidas acompañando de rotuladores la venta de zapatillas para que cada comprador las coloree a su gusto, la posibilidad de personalizar los lápices de labios, los logos de móviles, o la imposibilidad de probar un anuncio de televisión sin que los asistentes al grupo de discusión, en vez de indicar su aceptación o rechazo, realicen un metanálisis y ejerzan de consultores de márketing sobre los ejes de la comunicación, el posicionamiento de la marca, etc., inciden en el mismo sentido.

La egoexpresión nace del choque de dos trenes, o mejor del impulso de dos corrientes que confluyen en una misma dirección: el de la aceleración del consumo y del anhelo de disponer de un yo particular y exclusivo. El primero nace de la necesidad de la oferta de dar salida a su producción a un ritmo que permita mantener tasas de beneficio en constante crecimiento. La obsolescencia planificada de los objetos y la aceleración de los ritmos de sustitución de las modas son su resultado. El segundo es la consecuencia de la expansión de la cultura psicológica y es, de hecho, el objeto de este artículo.

El siglo pasado asiste a la explotación de un nuevo mundo: el mundo del yo. Este nuevo espacio ha sido colonizado a buen ritmo por valientes pioneros: de alguna forma los psicólogos y psiquiatras como exploradores, más adelante multitud de profesionales del yo y su explotación (publicistas, diseñadores, pedagogos) en la segunda oleada colonizadora. Pero al igual que la colonización no solo modeló el paisaje de, por ejemplo, África, sino que modificó la realidad de los colonizadores (sin ir más lejos, favoreció la aparición de los imperios coloniales y se encuentra en el origen de la primera guerra mundial, fenómenos fundamentalmente europeos, es decir, del mundo colonizador), la conquista del mundo "psi" repercute en el mundo "soc". Han sido los sucesores de Freud, esa inmensa cohorte de ingenieros de la identidad, quienes han ido modelando el paisaje de ese nuevo mundo, expandiéndolo al abordar cualquier cuestión social desde la perspectiva del yo. De hecho, el mundo del yo crece a base de devorar el mundo de lo social. No es un mundo más, es un mundo frente a otro.

Son cotidianos los ejemplos: la angustia de juzgar se distancia de la responsabilidad del juez, incapaz de distribuir penas entre el sujeto y sus circunstancias sociales, atrapado entre la punición y el anhelo de redención, de forma que deja en mano del psicólogo la tarea de juzgar. La crianza de los niños es guiada por la supernanny de turno y sustituye a los saberes populares. En la escuelas, las pedagogías psicológicas tienen como objetivos el trabajo de conocimientos difusos propios de la tradición psicológica como la capacidad de presentación, la gestión del tiempo y la búsqueda de información: conocimientos y destrezas propias de las clases medias liberales, y que discriminan negativamente a los hijos de las clases subalternas. En las empresas conceptos como la gestión de la información, trabajadores del conocimiento e inteligencia emocional muestran otro espacio de penetración de la cultura psi.

La inundación de conceptos psicológicos en el ámbito de lo social nos refleja un cambio cultural profundo. Pero lo relevante no es esto: lo relevante es que toda la cultura psi se basa en el supuesto de que la aportación de Freud es un descubrimiento, no una creación. Ese descubrimiento que las distintas corrientes de la psicología no tratan del mismo modo (unas estructuras inaccesibles en el psicoanálisis, un sustrato de personalidad en las corrientes psicométricas o humanistas, o una recurrencia estable en el comportamiento para el conductismo), pero que refiere a una realidad, permanente, atemporal, consolidada después de la adolescencia y que permite predecir los comportamientos.

Sin embargo, si el descubrimiento de Freud fuese realmente un descubrimiento en lugar de una creación, la colonización estaría cerrada y finalizada. Como los colonizadores de América del Norte, una vez alcanzada California, se conquistaría México, se construirían rascacielos o se mandarían cohetes a la Luna. El capital daría por cerrada la explotación del territorio y acudiría a nuevos espacios con mayores tasas de crecimiento. Sin embargo, el ámbito psi sigue expandiéndose de forma imparable ya que carece de límites, de territorio fijo sobre el que asentarse: sobre un agujero negro no se puede construir. El problema es que la personalidad no existe, no existe el constructo que da continuidad a los comportamientos, existe la consciencia, un cuerpo que acumula memoria y experiencias y un entorno que aporta la estimulación para el aprendizaje. El "conócete a ti mismo" se tradujo en un angustioso "búscate a ti mismo" que ahora es ya "constrúyete a ti mismo". Búsqueda pretenciosa en pos de una cáscara vacía, asociada a una actitud introspectiva propia de las clases burguesas, que supone la renuncia al ser político aristotélico, al espacio público de participación. La consciencia, puro fluir, incapaz de cristalizar en un objeto que pueda darse por descubierto, nunca será lo suficientemente estática para darla por conquistada. Freud, junto a los tópicos con las que caracterizaba al aparato psíquico, insistió en el principio de realidad: y el primer rasgo de ésta es que es cambiante. Los contenidos que inundan la consciencia, facilitados siempre por el entorno, no pueden entenderse como las reflexiones particulares, originales y propias de un yo creador.

La egoexpresión y sus fenómenos de consumo asociados nos vuelven a demostrar que el yo es una cáscara. El éxito de la cultura psicológica es en última instancia la demostración de que se construye sobre el vacío. Y el vacío es el paraíso del capitalismo: el ámbito psicológico como espacio de consumo es el espacio ideal para incrementar la tasa de beneficio y mantenerla a lo largo del tiempo. Al tratarse de un agujero negro, la necesidad no estará nunca cubierta. Al igual que el temor al futuro, que crea una demanda infinita de seguridad, una demanda que nunca podrá satisfacerse ya que el futuro por definición es incertidumbre y por tanto siempre se encuentra abierta a nuevas ofertas, la construcción del yo siempre dará pie a nuevas necesidades: ninguna paletada de cemento identitario dará una base suficientemente sólida para construir y dar por terminado el edificio del yo y su autorrealización. Siglo y medio después, el universo que creó Freud sigue en una expansión cada vez más acelerada y nos arrastra dentro.

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Listados abajo están los enlaces de los blogs que referencian La herencia de Freud: el encuentro entre la cultura psicológica y el capitalismo:

Comentarios

La mayoría de los "sucesores de Freud" para nada siguen esa línea. De hecho, lo que hoy en día se considera "psicoanálisis" -y no psicología barata y mercantilista- propone ideas muy interesantes sobre la intersección del entorno socioeconómico y cultural y los procesos intrapsíquicos. Es un sistema de pensamiento cuya esencia es inquisitiva y crítica, en continua evolución, siempre partiendo del autoescrutinio. Que la narrativa dominante, siempre construida en función de las necesidades del capitalismo, se haya apropiado de ciertos conceptos psicoanalíticos y los haya desvirtuado a su conveniencia no significa que el pensamiento psicoanalítico sea intrínsicamente defectuoso o tendencioso.

También conviene diferenciar el psicoanálisis de la psicología, pues sus desarrollos han sido bien distintos. El primero sigue fiel a una línea filosófica y, como tal, más metafísica y "sesuda", manteniéndose en los márgenes, mientras que la segunda se adhiere a principios prácticos, es más superficial y manipuladora y ha calado a fondo en la cultura popular y en los mecanismos del sistema económico actual, pero en su versión más vacía e inútil, por no decir peligrosa.

En mi opinión ;)

Hola, Pato

Cierto que los psicoanalistas, como profesionales, y sus corrientes teóricas principales, tienden a asociarse a posiciones críticas. Lo que intento hacer con la referencia a Freud es aportar un símbolo, un momento, un arranque,..., podría ser Maslow, Willian James, Wundt,.., elegí Freud por el tema del aniversario y por ser el mayor exponente de la cultura psi, sea psicoanalítica o psicológica.
Por otro lado, que los psicoanalistas puedan vincularse a una tradición crítica no excluye que hayan sido un vector más en la profundización en la búsqueda de un yo que no existe: proporcionan una coartada al aprovechamiento capitalista de un universo que es más una construcción que una realidad. De hecho, la New Left de los 60, la contracultura,..., posiblemente hayan contribuido en este mismo sentido, aunque pertenezcan también a tradiciones críticas.

Y tras esta pequeña peta, una recomendación asociada (visto en la imprescindible LaPatatadelaLibertad): Agustín García Calvo

- dará una conferencia en Barcelona para ilustrar a su modo la figura de Stirner, que murió hace ya ciento cincuenta años. La conferencia se titula “El Único y la Totalidad”. Tendrá lugar en el Ateneu Popular de Noubarris (C/Portlligat sn, Metro L4 Vía Júlia o Trinitat Nova), el 12 de mayo, a las 19:00
- y otra en Madrid, El martes de la misma semana, 9 de mayo, Agustín García Calvo hablará en la Escuela de Caminos de Madrid (C/ Profesor Aranguren s/n, Ciudad Universitaria) a las 19:00 horas.
Saludos

Creo entender a lo que te refieres, pero mi perspectiva es un tanto diferente.

Por un lado, el "yo" en el que indaga el psicoanálisis, en mi opinión, no es necesariamente una construcción y, como tal, artificial. Para mí "la mente", la consciencia de uno mismo, la experiencia psíquica es una realidad interna. Esta realidad interna yo solía tratar de entenderla a través de la filosofía, pero en cuanto cayeron en mis manos escritos psicoanalíticos, ví una relación innegable entre mis elucubraciones y la codificación que viene llevando a cabo el pensamiento psicoanalítico en la mayoría de sus corrientes. Para mí los conceptos básicos del psicoanálisis se corresponden con algo interno y orgánico que en absoluto tiene nada que ver con mercantilismos; al contrario, es donde encuentro sosiego intelectual en medio de la avalancha de la "realidad consumista" que nos rodea.

Por otro lado, si no te estoy malinterpretando, sí veo lo mismo que tú: la relación estrecha entre el foco en el "yo" propio de la cultura anglosajona (y del imperialismo cultural y económico y, por ende, del capitalismo) y la cultura psi, como tú la llamas. Sí es cierto que he observado cómo se intenta "normalizar" (imponer como la norma, quiero decir) cierta perspectiva y actitud, utilizando conceptos psicológicos como agentes de control social. Pero para mí ese uso no tiene nada que ver con el psicoanálisis, que siempre se ha mantenido en los márgenes, sino con intereses ajenos al mismo. Yo lo veo al revés, de hecho. La cultura dominante, la que convierte a los ciudadanos en consumidores, la que a toda costa mantiene el status quo, se apropia de elementos que surgen en los márgenes para neutralizarlos y "caparlos" de su potencial subversivo. Pasa con todo, no sólo con conceptos psicológicos. Por poner ejemplos facilones, ha pasado con el rock, el punk, el rap, que han sido absorbidos y capados por la cultura mercantilista hasta despojarlos de su carácter de protesta; ha pasado con el documental, reapropiado como "reality show" para mayor embrutecimiento de la masa, etc, etc. Pasa continuamente con todo, sólo hay que fijarse. Para mí la culpa no es del rap o del documental o del psicoanálisis. No es que estos movimientos, sean cuales sean, ofrezcan coartadas, sino que el "sistema" desvirtúa sus propuestas. La culpa es de la infraestructura dominante, que se alimenta del enemigo hasta dejarlo inutilizado.

Me resulta curioso que afirmes esto del psicoanálisis porque una de mis frustraciones como "profesional del tarro" ;) es que la cultura dominante mantiene al psicoanálisis en los márgenes, aún hoy en día y casi diría que más y más cada día. Una pseudopsicología ha pasado a ser esbirro del poder y se hace pasar por psicología real o incluso psicoanálisis, cuando no es más que un suplantador. Es un espejismo domesticado que asegura que el verdadero impacto subversivo e intelectualmente riguroso del psicoanálisis nunca llegue a hacerse realidad.

Por último, gracias por las recomendaciones. Por desgracia, no podría asistir a ninguna de esas conferencias pq no vivo en España. Pero te agradezco los datos pq sí me gustaría saber más de este mundillo profesional e intelectual en su contexto español, que desconozco por completo a pesar de ser de ahí. Todo lo que he leído y estudiado ha sido siempre desde una perspectiva neoyorquina, que incluye corrientes europeas hasta cierto punto, pero no me da una orientación de la perspectiva española.

Un saludo.

Sólo una nota cortita para aclarar la última parte de mi anterior comentario, que al releerlo ví que era confuso.

Por un lado, gracias por los datos/las recomendaciones. Reconozco mi ignorancia: no conocía a Agustín García Calvo. Creo que es una de esas malignas consecuencias de haberme expatriado tan joven. Lo poco que he buscado sobre él me resultó muy interesante y seguiré leyendo más al respecto. Gracias.

Por otro lado, si te animas a darme algún nombre y pista que me ayude a investigar corrientes psicoanalíticas en el contexto de España, te lo agradecería.

Ahora sí ya me callo ;)

Gracias.

Reparado el error involuntario don Felipe.
Me llegó tan interesante artículo, por la posibilidad que da Divergencias, de enviar los escritos libremente. A segundo reenvío se perdió el rastro.
Gracias a su observación he reparado inmediatamente tan injustificada omisión.

Hernán Precht Bañados
Santiago de Chile

He entrado aqui buscando informacion sobre el psicoanalisis y su relacion con la sociedad de consumo. Si concoes algo que me pueda ayudar estare muy agradecida.

Hola, María

Sobre psicoanálisis y su relación con la sociedad de consumo, en web no sabría decirte, pero en papel, el libro "más allá de la sociología", de Jesús Ibañez, y luego, la diversidad de artículos que se recogen en uno de los Cuaderno Contrapunto que publicaba esta agencia de publicidad, en particular el dedicado a "Publicidad: semiótica e ideología".
Son dos libros que me figuro q costará localizar, pero son las mejores referencias que se me ocurren

saludos

Hola... Soy Estefanía Vela y formo parte del consejo editorial de la revista cultural del ITAM - Opción - y para el próximo número, escogimos como tema exegético la Psicología, como fenómeno cultural del siglo XX (y XXI). De Freud a Woody Allen, del psicoanálisis a la terapia gestalt y las múltiples corrientes, de los locos del pueblo a la cultura psi y la neurosis fashionista... Queremos que el número logre reflejar enteramente la fascinación/necesidad/urgencia de la sociedad contemporánea con Psique. Y para eso necesitamos personas que escriban ensayos al respecto. El enfoque particular es libre: cada autor se posiciona y analiza el ámbito que le parezca. Lo importante es enriquecer el debate, y también, obvio, suscitar una polémica... Después de todo, el tema es la psicología, y TODO lo que ella implica...

El mail de la revista es opcionitam@yahoo.com.mx y la página web es http://opcion.itam.mx

Mi correo particular es pifita_1@hotmail.com

Muchísimas gracias por la atención, espero me puedan ayudar.

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